Tú no en envías, Señor, la enfermedad.
Tú de la pena no eres el autor
Queriendo tú a la pobre humanidad
¿Cómo podrías darle su dolor?
Yo sé que si sufrimos tanto aquí,
no es porque tú lo ordenes, mi Señor;
es a pesar de ti.
Es a pesar sin duda de tu amor.
Yo sé por el contrario,
que tú estás junto al árbol del Calvario,
y en las angustias del Getsemaní.
Y que en tu mano, que sobre la herida
pone una tregua de bondad y vida.
¡Tiene que ser así!
(Claudio Gutiérrez Marín)
jueves, 27 de diciembre de 2007
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