domingo, 13 de enero de 2008

LA ORACION DE UN LÍDER

"Le dije:
Señor, Dios del cielo, grande y temible, que cumples el pacto y eres fiel con los que te aman y obedecen sus mandamientos, te suplico que me prestes atención, que fijes tus ojos en este siervo tuyo que día y noche ora en favor de tu pueblo Israel. Confieso que los israelitas, entre los cuales estamos incluidos mi familia y yo, hemos pecado contra ti. Te hemos ofendido y nos hemos corrompido mucho, hemos desobedecido los mandamientos, preceptos y decretos que tú mismo diste a tu siervo Moisés.
Recuerda, te suplico lo que le dijiste a tu siervo Moisés: Si ustedes pecan, yo los dispersaré entre las naciones: pero si se vuelven a mí, y obedecen y ponen en pràctica mis mandamientos, aunque hayan sido llevados al lugar más apartado del mundo, los recogeré y los haré volver al lugar donde he decidido habitar.
Ellos son tus siervos y tu pueblo al cual redimiste con gran despliegue de fuerza y poder. Señor, te suplico que escuches nuestra oración, pues somos tus siervos y nos complacemos en honrar tu nombre. Y te pido que a este siervo tuyo le concedas tener éxito y ganarse el favor del rey" (Nehemías 1: 5 - 11)

Hay cuatro tipos de oraciones que Dios responde según lo que Nehemías nos muestra:

1) Oración de convicción - ¿Cuán profunda es tu fe en Dios cuando oras?
2) Oración de confesión - ¿Estás realmente arrepentido ante Dios de tu propio pecado?
3) Oración de confianza en las promesas de Dios - ¿Confías en que Dios hará lo que dices que va a hacer?
4) Oración de compromiso - ¿Mantendrás tus promesas a Dios y a otros?

Si quieres ser un líder con la influencia eterna del amor de Cristo, asegúrate de estar construyendo una relación personal con Dios que dé credibilidad a tu ministerio público. Si no tienes una relación así, considera empezar un diario de oración en el cual registras la acción de Dios en tu vida.