"Le dije:
Señor, Dios del cielo, grande y temible, que cumples el pacto y eres fiel con los que te aman y obedecen sus mandamientos, te suplico que me prestes atención, que fijes tus ojos en este siervo tuyo que día y noche ora en favor de tu pueblo Israel. Confieso que los israelitas, entre los cuales estamos incluidos mi familia y yo, hemos pecado contra ti. Te hemos ofendido y nos hemos corrompido mucho, hemos desobedecido los mandamientos, preceptos y decretos que tú mismo diste a tu siervo Moisés.
Recuerda, te suplico lo que le dijiste a tu siervo Moisés: Si ustedes pecan, yo los dispersaré entre las naciones: pero si se vuelven a mí, y obedecen y ponen en pràctica mis mandamientos, aunque hayan sido llevados al lugar más apartado del mundo, los recogeré y los haré volver al lugar donde he decidido habitar.
Ellos son tus siervos y tu pueblo al cual redimiste con gran despliegue de fuerza y poder. Señor, te suplico que escuches nuestra oración, pues somos tus siervos y nos complacemos en honrar tu nombre. Y te pido que a este siervo tuyo le concedas tener éxito y ganarse el favor del rey" (Nehemías 1: 5 - 11)
Hay cuatro tipos de oraciones que Dios responde según lo que Nehemías nos muestra:
1) Oración de convicción - ¿Cuán profunda es tu fe en Dios cuando oras?
2) Oración de confesión - ¿Estás realmente arrepentido ante Dios de tu propio pecado?
3) Oración de confianza en las promesas de Dios - ¿Confías en que Dios hará lo que dices que va a hacer?
4) Oración de compromiso - ¿Mantendrás tus promesas a Dios y a otros?
Si quieres ser un líder con la influencia eterna del amor de Cristo, asegúrate de estar construyendo una relación personal con Dios que dé credibilidad a tu ministerio público. Si no tienes una relación así, considera empezar un diario de oración en el cual registras la acción de Dios en tu vida.
domingo, 13 de enero de 2008
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